Hay muchos veterinarios, por no decir la mayoría, que recomiendan que debemos cepillar los dientes a nuestros perros, no sólo para evitarles problemas en su dentadura, en especial con el paso de los años, sino que también el descuido de su dentadura los puede llevar a generar problemas de halitosis – mal aliento – lo que a la postre también se convierte en un problema para su sistema inmunológico que aunado con su antinaturalización dental pueden incluso  llevarlos ante situaciones de riesgo existencial.

Los perros son los seres más nobles y fieles acompañantes. Ellos están siempre allí para brindarnos sus bienvenidas de cariño, espacios de afectos y actos de amor. Da igual que sea un chucho común o un braco alemán con pedigrí, nuestros perros no son simples “mascotas”, ellos son parte de nuestras familias, y como tales debemos ser recíprocos con sus acciones, si efectivamente sentimos de manera similar todo lo que ellos nos demuestran a lo largo de sus vidas y que se resume en una sola palabra: lealtad.

En tal sentido, si la halitosis canina termina siendo por negligencia nuestra, sea por acción u omisión, parte de las alteraciones biológicas que pueda presentar nuestro perro, en la misma medida, debemos convertirnos en los primeros guardianes de su salud, tanto dental como integral y aplicar los cuidados más expeditos para que ese miembro fundamental de nuestra familia, tenga una dentadura sana tanto en dientes como encías, y de esta manera parte de su sistema inmunológico, o lo que es lo mismo, que  pueda autoproporcionarse los equilibrios y complementos que le permitan activar una vida cónsona con sus inclinaciones y apetencias naturales, comenzado por el olfato y la vista hasta ser el maravilloso compañero que se desvive por nosotros ante cualquier aparición que hagamos, en especial, cuando llegamos a la puerta principal de nuestras residencias.

Para tratar la halitosis canina se recomienda el aceite de coco en dosis racionadas – preferiblemente de una cucharada – en cada una de sus comidas, máxime cuando no tenemos el tiempo suficiente para cepillar diariamente la dentadura a nuestros perros. En consecuencia, el aceite de coco se convierte en un componente fundamental que además de proteger ese espacio vital de nuestros perros, también es un excelente complemento para su alimentación.

perro y niño

Si todo lo anterior es cierto, entonces nuestros perros, al igual que los humanos requieren que tengamos en primer orden la salud bucal como referente esencial de sus vidas con el propósito de evitarles complejidades de alto impacto biológico en el transcurrir de sus vidas.

No podemos ignorar o menospreciar la importancia que se deriva de la halitosis canina como una enfermedad peligrosa para la vida de esos fieles acompañantes en nuestras vidas. Pretender convertirnos en unos simples espectadores en dejar hacer, dejar pasar por una situación semejante dejaría en evidencia que la salud de nuestros perros no resulta fundamental ni esencial para nosotros, y menos que los tomamos a ellos como parte de nuestras familias. O sea, es obvio, que el cuido y la salud de los perros debe comenzar por el cuido e higiene de sus partes dentales.

La prevención de la halitosis canina con un cuidado sencillo, simple, económico y practicado de manera diaria, nos permitirá con el transcurrir de los años tener el acompañamiento de un perro sano, feliz y sobre todo conservando su dentadura como epicentro de su alimentación y su bella sonrisa. El aceite de coco nos asegura esa posibilidad, con un mínimo costo, y una máxima eficiencia. Es simple: la alegría de nuestros perros, comienza evitando que tengan halitosis y por ende, problemas más complejos que pueden derivarse de una simple complicación bucal.